La muestra
de cuasicristales hallada en Siberia
El israelí Daniel Shechtman ganó el último Nobel de Química por el descubrimiento de los cuasicristales, un material con formas regulares que siguen normas
matemáticas pero que nunca se repiten a sí mismas y que recuerdan a los
fascinantes mosaicos árabes. Antes de ganar el premio más prestigioso del
mundo, el científico fue durante largos años duramente tratado por sus colegas,
ya que consideraban imposible que estos
cristales existieran en la naturaleza e incluso llegaron a pedirle que
abandonara su investigación. Sin embargo, Shechtman perseveró y en 1982 logró
confirmar la existencia de algo que parecía imposible. Hasta aquí, la historia
es conocida, pero ahora resulta que esos cristales pueden ser aún más extraños
de lo que se creía. Tanto, que no son de este mundo. Un nuevo estudio realizado
con muestras de cuasicristales hallados en las montañas Koryak en Siberia
sugiere que llegaron a la Tierra en un
meteorito.
AFP
Modelo
atómico de los cuasicristales
Los
cristales no son criptonita ni la historia es de ciencia ficción, pero resultan
igualmente apasionantes. Según describe la revista Proceedings de la
Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., científicos de la Universidad de
Princeton han analizado la composición química de unos cuasicristales naturales encontrados en Siberia y conservados en el
Museo de Historia Natural de Florencia. El equipo midió las diferentes formas
del oxígeno contenido en la roca. Y resultó que ese patrón de los isótoptos de
oxígeno era distinto al de cualquier mineral conocido que se haya originado en
la Tierra, pero sí se parecía de forma extraordinaria a un tipo de meteorito (carbonaceuous chondrite). Además, en las muestras también
apareció un tipo de sílice que solo se forma a muy alta presión, como ocurre
cuando un meteorito impacta contra la superficie del planeta. Todo esto sugiere
que los cuasicristales pueden tener un
origen extraterrestre, y que llegaron hasta nosotros en una roca
espacial originada en el amanecer del Sistema Solar, hace 4.500 millones de años.
Todavía un misterio
Lo que
ocurrió para que los minerales tengan esa forma tan extraordinaria resulta
todavía un misterio, pero el hallazgo de los expertos de Princeton parece
demostrar que los cuasicristales pueden formarse en la naturaleza y permanecer estables durante escalas de tiempo
cósmicas.
Será curioso
conocer qué opina Daniel Shectman sobre este origen espacial de los cuasicristales. Tras su descubrimiento
en abril de 1982, los científicos produjeron otras formas de cuasicristales en
los laboratorios y han descubierto estas rocas formadas naturalmente en Rusia.
Además, una empresa sueca también ha localizado cuasicristales en ciertos tipos
de acero y se experimenta con ellos en distintos productos, como sartenes o
motores diesel. Pero eso sí, nunca jamás se había dicho de ellos que provinieran del espacio exterior.
www.abc.com
4 de
enero del 2012
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