miércoles, 30 de noviembre de 2011

El asteroide que sobrevivió al nacimiento de la Tierra

Un equipo de astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha descubierto que el asteroide Lutetia es un fragmento sobrante del material original a partir del cual se formó la Tierra, Venus y Mercurio. Combinando datos de la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), el New Technology Telescope (NTT) de ESO y telescopios de la NASA, los científicos han encontrado que las propiedades del asteroide se asemejan a las de un raro tipo de meteoritos encontrados en nuestro planeta, lo que sugiere que la roca se habría formado en una zona más interna del Sistema Solar. En algún momento, Lutetia debió trasladarse a su actual ubicación, en el cinturón principal de asteroides situado entre Marte y Júpiter.

Un equipo de astrónomos de universidades de Francia y Norteamérica estudió en gran detalle y en un amplio rango de longitudes de onda el inusual asteroide Lutetia, con el fin de deducir su composición. Este espectro de Lutetia fue posteriormente comparado con el de meteoritos encontrados en la Tierra, estudiados extensamente en laboratorio. Y resultó que un tipo de meteoritos –los enstatita chondrites– poseen propiedades que coinciden con Lutetia en toda la gama de colores.

Se sabe que los enstatitas chondrites corresponden a material que data de los inicios del Sistema Solar. Este material se habría formado cerca del joven Sol y habría jugado un rol fundamental en la formación de los planetas rocosos, en particular de la Tierra, Venus y Mercurio Al parecer, Lutetia no se originó en el cinturón principal de asteroides, donde se encuentra ahora, sino mucho más cerca del Sol.

Alteración de la órbita

“¿Pero cómo logró Lutetia escapar del Sistema Solar interior y alcanzar el cinturón principal de asteroides?”, se pregunta Pierre Vernazza, autor principal del artículo. Los astrónomos han llegado a estimar que menos del 2% de los cuerpos situados en la región donde se formó la Tierra terminó en el cinturón principal de asteroides. La mayoría de los cuerpos del Sistema Solar interior desaparecieron después de unos pocos millones de años, a medida que se fueron adhiriendo a los planetas jóvenes en formación. Sin embargo, algunos de los más grandes, con diámetros de 100 kilómetros o más, fueron expulsados a órbitas más seguras, lejos del Sol.

Lutetia, que posee unos 100 kilómetros de largo, pudo haber sido expulsado de las partes interiores del joven Sistema Solar al pasar cerca de alguno de los planetas rocosos, sufriendo como consecuencia una drástica alteración de su órbita. Un encuentro con el joven Júpiter durante la migración a su órbita actual también podría explicar el enorme cambio en la órbita de Lutetia.

“Creemos que Lutetia se vio afectada por este tipo de eyección. Terminó como un intruso en el cinturón principal de asteroides y se ha mantenido allí por cuatro millones de años”, continúa Vernazza. Estudios anteriores de su color y las propiedades de su superficie muestran que Lutetia es un inusual y misterioso miembro del cinturón principal de asteroides. Los estudios previos han demostrado que los asteroides similares son muy raros y representan menos del 1% de la población de asteroides del cinturón principal. Los nuevos hallazgos explican por qué Lutetia es diferente: es un pequeño superviviente del material original a partir del cual se formaron los planetas rocosos.

Lutetia parece ser el más grande y uno de los pocos restos de ese material original en el cinturón principal de asteroides. Por esta razón, los asteroides como Lutetia representan objetivos ideales para las futuras misiones de retorno con muestras. Entonces podremos estudiar en detalle el origen de los planetas rocosos, incluyendo nuestra Tierra”, concluye Vernazza.

Noticia extraída de:http://www.abc.es/20111114/ciencia/abci-asteroide-sobrevivio-nacimiento-tierra-201111141154.html

Una explicación de los neutrinos veloces sin negar a Einstein

La posibilidad de que una partícula, el neutrino, sea capaz de viajar más rápida que la luz, resultado de un polémico experimento llamado Opera realizado en el acelerador de partículas del CERN, en la frontera franco-suiza, ha provocado una oleada de reacciones en el mundo de la física. La opinión general de los científicos es que sus colegas habían cometido un error, tan asombrosas resultaban sus conclusiones. Y es que si algo es capaz de dejar a un fotón a su espalda en una carrera, la teoría especial de la Relatividad, uno de los pilares de la Física moderna, se vendría abajo como un edificio en demolición. Sin embargo, una nueva investigación realizada por un fisico español da una vuelta de tuerca al asunto. Publicado en arxiv.org, el mismo archivo científico donde 160 firmas aseguraban el hallazgo de los neutrinos superveloces, el estudio de Bartolome Alles Salom, físico teórico e investigador en el Instituto Nacional de Física Nuclear en Pisa (Italia), sugiere que el experimento del CERN no es erróneo y que los neutrinos sí pueden viajar más rápido que la luz si lo que se mide no es la velocidad instantánea sino la velocidad media, algo que la relatividad sí permite.

En la Teoría de la Relatividad de Einstein se demuestra que, en efecto, nada puede moverse más rápidamente que la luz, una aparente verdad universal que ha sido verificada en miles de experimentos desarrollados durante los más de cien años que han transcurrido desde que Einstein la anunciara en 1905. Por ello, «el resultado anunciado por el experimento Opera ha causado una enorme sorpresa», explica Alles Salom a ABC.es. Efectivamente, la sensación general fue que el equipo que realizó el trabajo había cometido algún error, pero ¿cuál? El investigador español ha apostado por una segunda opción: ¿Y si resulta que en realidad no se equivocaron y la teoría que hoy aceptamos como correcta es capaz de explicar lo ocurrido?

«Resulta que si construimos la Teoría de la Relatividad en presencia de un campo gravitatorio obtendremos la llamada Teoría de la Relatividad General que Einstein descubrió en 1916. Y si se elabora esta última teoría se hallan efectos muy sorprendentes. El último de ellos, que aparece en mi trabajo, es que en realidad las partículas sí pueden viajar más veloces que la luz si lo que se mide no es la velocidad instantánea sino la velocidad media», apunta Alles Salom. Y lo explica con un ejemplo muy claro. «Imaginemos que viajamos en coche de Madrid a Segovia. Imaginemos que en cada metro del recorrido a lo largo de la carretera hubieran instalado un autovelox. E imaginemos que cada uno de esos autovelox mide mi velocidad instantánea y siempre obtiene 90 km/hora. Por otra parte, al llegar a Segovia podré evaluar mi velocidad media. Pues lo que he descubierto es que, si incluyo efectos de la Relatividad General (debo hacerlo porque me estoy moviendo con mi coche en la gravedad terrestre), esa velocidad puede salirme superior a los 90 km/hora, aunque en cada instante yo haya estado viajando a 90 km/hora exactos», argumenta el científico.

El enlace de la página es :http://www.abc.es/20111116/ciencia/abci-explicacion-neutrinos-veloces-negar-201111160852.html

El MAREMOTO DE 1755 ARRASA LA COSTA ESPAÑOLA Y AFRICANA

El famoso terremoto de Lisboa se produjo el 1 de Noviembre de 1755, aproximadamente a las 10 de la mañana. No existían sismógrafos en la época, pero por la destrucción que causó, se considera que fue de entre 8.3 y 9 grados en la escala Richter. Este seismo generó un maremoto que asoló las costas de Portugal, Suroeste de España y Noroeste de África, llegando las perturbaciones hasta Irlanda. La ola llegó a impactar con una altura de unos 15 metros en las costas de Huelva y Cádiz. Sólo en el condado de Ayamonte murieron 1.000 personas a causa del Tsunami. Da la casualidad que en aquellos días se montaban campamentos de pescadores catalanes y valencianos en las playas por la pesca de la sardina, lo que hizo que aumentase el número de víctimas. El convento de San Francisco de Lepe, situado en la zona del Terrón fue totalmente arrasado, muriendo todos sus religiosos. En la zona de Huelva capital, la ola cubrió las marismas e hizo que la ría del Odiel se desbordase, llegando el agua hasta la Placeta.

Si exceptuamos lo sucedido en las playas de Ayamonte, el número de víctimas que provocó el tsunami no fue excesivamente grande en las costas onubenses. La causa principal es que en 1755, la costa de Huelva estaba bastante despoblada, encontrándose la mayoría de los pueblos en estuarios o hacia el interior (Huelva, Ayamonte, Palos, etc.) Actualmente la situación ha cambiado, y las poblaciones y urbanizaciones se suceden a lo largo de la primera línea de costa: Isla Canela, Punta del Moral, Isla Cristina, Islantilla, La Antilla, El Rompido, El Portil, Punta Umbría, Mazagón, Matalascañas,… todas ellas recibirían el impacto directo de un hipotético maremoto.

Pero por desgracia este hipotético maremoto ocurrirá más tarde o más temprano. El de 1755 no ha sido el único Tsunami que ha arrasado nuestras costas. Estas olas dejan una capa de sedimentos característica denominada “tsunamita”. Estudiando estas capas en su número y separación se pueden obtener conclusiones interesantes. Según se publica en el artículo ”Riesgos Geológicos: tsunamis” de Juan A. Morales y José Borrego Flores, publicado dentro de la obra “Geología de Huelva. Lugares de Interés Geológico”, editada por la Universidad de Huelva, se han descubierto hasta 14 capas de este tipo en los últimos 8.000 años. Las capas mas recientes han sido datadas y se corresponden con maremotos ocurridos en los años 1755, 1531, 949, 881 y 395 de nuestra era. Otras capas se corresponden con las fechas aproximadas de la decadencia de la cultura tartésica y megalítica, las cuáles pudieron coincidir y ser inducidas por catástrofes de este tipo.

En los últimos años, se han realizado diversos estudios científicos sobre los efectos del maremoto de 1755 y sobre la periodicidad de los tsunamis en la costa atlántica andaluza y del sur de Portugal. Estos estudios incluyen incluso, modelos predictivos que permiten simular el tamaño de las diferentes olas y los efectos sobre ciudades como Cádiz en función de la escala del terremoto, y del lugar exacto donde se ha producido. En concreto, se calcula que el tiempo que tardó el tsunami de 1755 en llegar a las costas de Huelva fue de aproximadamente 45 minutos, con un margen de error de unos 10 minutos. Este tiempo podría ser suficiente para alertar a la población y que ésta accediese a lugares elevados para ponerse a salvo de la ola destructiva.

En la siguiente imagen podemos ver una serie de simulaciones en las que se muestran las zonas inundadas y la altura de inundación en función de la falla que origina el terremoto, lo que influye tanto en la “potencia” del terremoto, como en la dirección de la onda (los nombres de las fallas y zonas de generación se mantienen en inglés para que coindican con las siglas del dibujo). Estas simulaciones forman parte del estudio: Impact of a 1755-like tsunami in Huelva, Spain (V.V. Lima, J. M. Miranda, M. A. Baptista, J. Catalão, M. González, L. Otero, M. Olabarrieta, J. A. Álvarez-Gómez, E. Carreño), publicado el 26 de Enero de 2010. En la mayoría de situaciones, los efectos se concentran sobre todo en la zona de marismas y las costas de Punta Umbría y la playa del Espigón, sin embargo existe un escenario en el cuál los efectos de la ola pueden remontar los estuarios del Tinto y del Odiel, afectando incluso a las zonas ribereñas de Moguer y San Juan del Puerto. Uno de los mayores peligros lo constituye el Polo Químico, situado en zonas bajas e inundables en la mayoría de los escenarios simulados. Ya hemos podido comprobar en las imágenes del tsunami de Japón los efectos que una de estas olas puede causar en una refinería costera, desgraciadamente superados por los problemas causados en la central nuclear.

Simulación de inundaciones en función del punto de generación del terremoto.
Simulación de inundaciones en función del punto de generación del terremoto. GBF: Gorringe Bank Fault, HSF: Horseshoe Fault; MPF: Extenden Marques de Pombal Fault; PBF: Portimao Bank Fault; CWF: Cádiz Wedge Fault

Desde el año 1949, existe un sistema de detección temprana de Tsunamis en el Pacífico: el PTWC (Pacific Tsunami Warning Center). Este sistema consiste en una serie de sensores y boyas situadas en el mar que detectan terremotos, y en función del tamaño del seismo envía una advertencia indicando la posición y la zona de riesgo, y fue instalado en su primera versión tras el tsunami generado por el terremoto de las islas Aleutianas de 1946.

Sin embargo, aunque hay colocadas ciertas boyas con instrumental para medir terremotos y oscilaciones marinas, no hay un verdadero sistema de alerta similar en el Atlántico, entre otras cuestiones, porque los maremotos son mucho menos frecuentes, pero conociendo los antecedentes, son varios los científicos y las instituciones que reclaman la instalación de un sistema de alerta temprana para prevenir posibles desastres en nuestras costas, máxime tras la realización de estos estudios que han permitido conocer mejor la causa y la peligrosidad de estos fenómenos.

Boya de mediciones

http://lahuelvacateta.wordpress.com/2011/03/25/el-maremoto-de-1755/

jueves, 24 de noviembre de 2011

Diseñan unas lentes de contacto que podrían sustituir a las pantallas de ordenador

La lente fue probada en los ojos de un conejo vivo sin causarle ningún daño en el globo ocular ni en la córnea del animal

Día 23/11/2011 - 07.21h
Diseñan unas lentes de contacto que podrían sustituir a las pantallas de ordenador


La visión de los superhéroes de las películas de ciencia ficción es una realidad más cercana después de que un equipo de científicos haya diseñado unas lentes de contacto en las que se pueden proyectar imágenes como si fuera una pantalla, según una investigación publicada hoy.

De momento, el dispositivo sólo tiene un píxel, pero sus creadores lo ven como un paso para la producción de lentes con varios píxeles que permitan ver información -como mensajes de correo electrónico- en tiempo real sin tener una pantalla delante.

Chip transparente de zafiro

La lente, creada por investigadores de la Universidad de Washington (EEUU) y de la Universidad Aalto (Finlandia), está compuesta por una antena que suministra la energía enviada por una fuente externa y un circuito extraplano integrado para almacenarla y transferirla a un chip transparente de zafiro que contiene un LED (diodo emisor de luz) azul.

Los investigadores indicaron en un artículo en la revista Journal of Micromechanics and Microengineering que la lente, que fue probada en los ojos de un conejo vivo, no ha causado daño alguno en el globo ocular ni en la córnea del animal y tampoco se observaron signos de efectos secundarios adversos.

Serán necesarias algunas mejoras

No obstante, después de demostrar el funcionamiento de las lentes y comprobar que son un dispositivo seguro, los investigadores señalan que todavía son necesarias mejoras para conseguir reproducir texto e imágenes como las pantallas de alta resolución. Uno de los problemas que tuvieron que superar fue lograr que el ojo viera la información con nitidez, ya que la distancia focal es de tan sólo unos centímetros y temían que las proyecciones se vieran borrosas.

Para salvar este escollo, los investigadores incorporaron un conjunto de lentes de Fresnel en el dispositivo (mucho más delgadas y más planas que las lentes convencionales) para enfocar la imagen proyectada en la retina. El profesor de la Universidad de Washington Babak Praviz, coautor del estudio, reconoció que se tiene que mejorar el diseño, pero el equipo ya trabaja en su próximo reto: "Nuestro próximo objetivo es la incorporación de un texto predeterminado en el lente de contacto".

Los investigadores señalan en el estudio que las pruebas y los análisis que hicieron al conejo para evaluar el efecto del uso de la lente de contacto en la córnea y el cuerpo en general se realizaron siguiendo "estrictamente" las normas que regulan el trato a los animales en los ensayos de laboratorio.


Noticia extraida del periódico ABC, su enlace es el siguiente :

martes, 15 de noviembre de 2011

Una explosión revela los ingredientes del Universo joven


Las explosiones de los rayos gamma son un misterio que trae de cabeza a los astrónomos desde los años 60, cuando fueron descubiertas en plena Guerra Fría y se pensó que provenían del bloque soviético. Hoy se cree que las más duraderas son los restos de explosiones de estrellas muy masivas (supernovas) y las más cortas podrían ser colisiones entre dos estrellas, pero no hay certeza absoluta.
En los últimos 50 años los telescopios terrestres y espaciales han detectado centenares de estas explosiones muy energéticas, a las que ahora se les ha encontrado una nueva utilidad astronómica. Uno de estos estallidos, bautizado como GRB 090323, ha sido localizado primero por el telescopio de rayos gamma Fermi, de la NASA. Una vez conocida su posición, fue observado con detalle por el Very Large Telescope(VLT) que el Observatorio Austral Europeo (ESO) tiene en Chile.
Los astrónomos, dirigidos por Sandra Savaglio, del Instituto Max Planck de Alemania, concluyeron que la luz de la explosión había cruzado la galaxia donde tuvo lugar y también otra galaxia cercana. "Cuando estudiamos la explosión fue una sorpresa ver cómo es el gas frío de estas dos galaxias, que están en el Universo temprano y que tenían elementos mucho más pesados que los que conocíamos para ese momento de la historia cósmica", ha explicado Savaglio.
Ciclos de la vida y de la muerte
La explosión de rayos gamma sirvió, de este modo, para conocer que hace casi 12.000 millones de años el Universo ya tenía una química muy desarrollada: el gas actuó como un filtro de los rayos gamma, absorbiendo parte de su luz. Sin esa explosión, ambas galaxias hubieran resultado invisibles desde la Tierra.
Hasta ahora se pensaba que los elementos pesados estaban en galaxias más recientes, como la Vía Láctea. Estos elementos se producen gracias a que se suceden vidas y muertes de varias generaciones de estrellas, un ciclo que va enriqueciendo el gas de las galaxias. Ese enriquecimiento es lo que sirve para datar la historia de las galaxias.
Sin embargo, el VLT ha revelado que también tienen una composición similar galaxias con 2.000 millones de años tras el Big Bang.
"Hemos tenido mucha suerte al observar GRB 090323 cuando seguía siendo suficientemente brillante, de modo que fuera posible obtener observaciones espectacularmente detalladas con el VLT. Las explosiones del rayo gama sólo permanecen brillantes en un breve periodo de tiempo y conseguir datos de la buena calidad es muy complicado. Esperamos observar estas galaxias otra vez en el futuro cuando tengamos instrumentos mucho más sensibles", ha señalado Savaglio.

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02/11/11

Los 'sapiens' llegaron a Europa Occidental hace 45.000 años


La llegada de los humanos modernos a Europa vuelve esta semana a la palestra científica con dos trabajos, publicados en la revista 'Nature', que adelantan unos cuantos milenios su aterrizaje en el oeste del continente. Restos fosilizados, encontrados hace décadas, han sido analizados de nuevo y, según los investigadores, pertenecieron a 'Homo sapiens' de hace entre 40.000 y 45.000 años que vivieron en Italia y al sur de Inglaterra.
Hasta ahora, los fósiles más antiguos de nuestra especie se habían encontrado en Rumanía (Pestera cu Oase), mucho más al este, y tenían menos de 40.000 años de antigüedad. Ahora, el cambio de fecha, si se confirma, supondría que convivieron más años con los neandertales y que tecnologías sofisticadas atribuidas a estos últimos realmente fueron realizadas por nuestra especie. Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo con estas conclusiones.
Uno de los fósiles del estudio, parte de un maxilar superior, fue encontrado en 1927 en la Caverna de Kent, en Inglaterra. Unas pruebas con radiocarbono, realizadas en 1987, los situó hace unos 35.000 años, pero ahora han sido investigados de nuevo en la Universidad de Oxford. En concreto, y dado que la excavación tuvo lugar hace más de 80 años, los investigadores han estudiado ahora fósiles de otros animales de la colección del Museo de Historia Natural de Torquay. Y su conclusión es que el fragmento del maxilar perteneció a un humano moderno que vivió hace unos 43.000 años.
El estudio, cuyo primer firmante es Tom Higham, de Oxford, detecta en las piezas dentales rasgos que también podrían ser de neandertales, pero sus autores consideran que predominan los de 'Homo sapiens', a quien atribuyen unas herramientas de piedra de tecnología Aurignaciense (más avanzada que la musteriense de los neandertales) encontradas en el mismo lugar. "Con ello se demuestra la rápida y amplia dispersión de los humanos modernos por toda Europa hace más de 40.000 años", concluyen.
Los dientes italianos
También en 'Nature' se publica la nueva datación de otros fósiles, en este caso dos dientes de niño encontrados en 1964 en la Grotta de Cavallo, una cueva al sur de Italia. Según sus autores, entre los que se encuentra Michael Coquerelle, colaborador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), este infante también era un humano moderno y vivió hace entre 45.000 y 43.000 años. Hasta ahora se pensaba que eran de un joven neandertal.
Para los estudiosos de estos fósiles, no hay duda de que las herramientas relativamente sofisticadas (de la tecnología uluziense) que hay en esa gruta italiana tampoco fueron fabricadas por los parientes neandertales, sino por antepasados de nuestra especie.
Pese a estas conclusiones, a algunos especialistas europeos no les convencen mucho estos resultados. El paleontólogo Joao Zilhao, actualmente en la Universidad de Barcelona, considera que en el caso de la Caverna de Kent las dataciones no están bien hechas porque no se han tenido en cuenta la historia geológica de Kent. Así lo cree también, según declara a ELMUNDO.es, el actual codirector del yacimiento, Paul B. Pettitt.
En opinión de Zilhao, algunos científicos se niegan a reconocer capacidad simbólica a los neandertales "cuando hace más de 50.000 años, ya se adornaban y pintaban, como demostramos en la Cueva de los Aviones de Cartagena".

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02/11/11

Explican la “sensibilidad” de las plantas a la gravedad y el tacto


Una investigación constata la importancia de los canales iónicos de las membranas celulares en diversas funciones vegetales
Las plantas no tienen pensamientos, pero responden de diversas formas a la gravedad o al tacto. Los mecanismos celulares que subyacen a estas respuestas están siendo estudiados por Elizabeth Haswell, biólogo de la Universidad de Washington en San Louis, Estados Unidos. Sus descubrimientos han establecido, por ahora, que secuencias homólogas de los genes que codifican el comportamiento de las células bacterianas, así como determinados mecanismos de éstas, estarían en la base de la “sensibilidad vegetal”. Dichos genes y mecanismos explicarían, por ejemplo, la capacidad de las enredaderas para rodear enrejados o las reacciones de la Mimosa pudica.
Las plantas no tienen pensamientos, pero responden de diversas formas cuando son tocadas o pisadas. Esto es lo que afirma la biólogo Elizabeth Haswell, de la Universidad de Washington en San Louis, Estados Unidos, en un artículo publicado por dicha Universidad sobre sus investigaciones.
Haswell está especializada en el estudio de los mecanismos celulares que subyacen a la “sensibilidad vegetal”, una capacidad de las plantas que explicaría algunos de los “comportamientos” de éstas, como el plegamiento o el trenzado de las hojas alrededor de los enrejados, en el caso de las enredaderas.
Antecedentes bacterianos
En los años 80 del siglo XX, investigaciones sobre las células bacterianas demostraron que éstas tienen canales mecanosensitivos, poros diminutos que se abren cuando las células se hinchan con agua y sus membranas se estiran. Esto permite que iones y moléculas se precipiten fuera de las células. El agua sigue a los iones, la célula se contrae, la membrana se relaja, y los poros se cierran.
Los científicos consiguieron establecer los genes que codifican algunos de estos canales en el caso de la bacteria Escherichia coli, desarrollando previamente unas células bacterianas gigantes, los esferoplastos, producidas en cultivos de E. coli mediante la adición de antibióticos.
El principal problema para el estudio de los canales de iones ha sido siempre el pequeño tamaño de éstos, que ha supuesto un desafío técnico enorme. Por eso, los científicos han utilizado para sus trabajos células excepcionalmente grandes, como las células bacterianas gigantes de E. coli mencionadas o como las células nerviosas gigantes del calamar europeo.
A partir de estos análisis, realizados con una técnica electrofisiológica conocida como “patch clamp” o “control en parche” que permite medir las corrientes iónicas que se producen a través de dichos canales, los investigadores han establecido que hay una gran variedad de tipos de canales iónicos implicados en la transmisión de impulsos nerviosos, y también en múltiples procesos biológicos que ocasionan cambios rápidos en las células.
En concreto, se ha descubierto que existen tres tipos diferentes: canales mecanosensitivos de amplia conductancia (MscL), de conductancia reducida (MscS) y de mini conductancia (MscM). Éstos se distinguen entre sí por la cantidad de tensión que se debe introducir en ellos para hacer que se abran y por su conductancia.
Homólogos vegetales Según Haswell, a partir del año 2000, los científicos comenzaron a comparar los genes relacionados con los canales iónicos bacterianos con los genomas de otros organismos. Descubrieron así que había secuencias homólogas de dichos genes no sólo en otras bacterias, sino también en algunos organismos multicelulares, incluidas las plantas. Interesada en la relación de estas secuencias con la respuesta a la gravedad y al tacto de las plantas, la investigadora y su equipo estudian actualmente los homólogos de estos procesos y canales, en el caso de una pequeña planta conocida como Arabidopsis thaliana. El estudio de la investigadora se basa en su sospecha de que podrá probarse que los canales mecanosensitivos tienen una amplia variedad de funciones no sólo en las células bacterianas, sino también en las células vegetales. A partir de versiones mutantes de la Arabidopsis, destinadas al análisis del mecanismo molecular subyacente a la decoloración y el crecimiento reducido de esta especie vegetal, los investigadores han descubierto de momento que “en la Arabidopsis existen10 homólogos de MscS y ninguno de MscL”, explica Haswell. Además, otros homólogos de estos tipos de canales iónicos mecanosensitivos han sido hallados no sólo en las membranas de las células vegetales, sino también en cloroplastos (orgánulos celulares que se ocupan de la fotosíntesis) y en las membranas de las mitocondrias (que son orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular). El papel de los canales mecanosensitivos Por otro lado, las muestras de Arabidopsis con mutaciones en cada uno de los genes de codificación de los canales mecanosensitivos permitieron constatar que dos de los 10 canales estudiados –del tipo homólogo a los MscS- controlan el tamaño de los cloroplastos, así como la división apropiada y la forma de las hojas. A partir de todos estos resultados, la investigadora y sus colaboradores señalan que los canales mecanosensitivos de las células vegetales se encargan no sólo de descargar iones, sino también de hacer señales a toda la célula, y que deben estar integrados en procesos de señalización comunes, como la respuesta al estrés osmótico. Haswell afirma que las funciones de estos canales podrían explicar incluso ciertos movimientos rápidos de las hojas, como los que se producen en la especie Mimosa pudica cuando es tocada. Los descubrimientos de Haswell han aparecido detallados en la revista Structure.

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28/10/11

- Revierten el proceso de envejecimientos de la célula madre


El avance podría suponer la aparición de nuevos tratamientos de medicina regenerativa
Un equipo de investigadores del Buck Institute for Research on Aging y del Georgia Institute of Technology de Estados Unidos ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento de las células madre adultas del ser humano, un avance que podría suponer la aparición de nuevos tratamientos de medicina regenerativa destinados a eliminar los efectos de la vejez en el organismo, pero también a reparar tejidos dañados del corazón tras un infarto, a sanar heridas o a corregir síndromes metabólicos. 
Un equipo de investigadores del Buck Institute for Research on Aging y del Georgia Institute of Technology de Estados Unidos ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento de las células madre adultas del ser humano.
Este avance podría suponer la aparición de nuevos tratamientos de medicina regenerativa, destinados a sanar dolencias propias del envejecimiento.
Importancia de las células madre
La capacidad regeneradora de los tejidos y de los órganos del cuerpo disminuye con la edad. Actualmente, se cree que el grado de envejecimiento de los organismos depende del envejecimiento de los tejidos y de las células madre adultas que los componen.
Partiendo de esta idea, la comprensión de los procesos y de las moléculas que posibilitan que las células madre adultas humanas se autorregeneren, se dividan, proliferen y se diferencien para reparar tejidos dañados podría ser la clave para la cura de muchas de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Las células madre adultas son importantes porque ayudan a mantener los tejidos sanos, reemplazando las células que han envejecido o que han sido dañadas. Asimismo, las células madre son pluripotentes, lo que significa que una célula madre adulta puede crecer y sustituir numerosas células del organismo de tejidos y órganos diversos.
Sin embargo, al igual que otras células del organismo, las células madre adultas también se ven afectadas por el envejecimiento. Cuando esto ocurre, el cuerpo no puede reemplazar los tejidos dañados tan bien como antes, lo que ocasiona una serie de enfermedades y de condiciones físicas.
Encontrar la manera de mantener estas células madre adultas jóvenes, posiblemente permita usarlas para reparar tejidos dañados del corazón tras un infarto, para sanar heridas, para corregir síndromes metabólicos, producir insulina para enfermos de diabetes, para curar la artritis y la osteoporosis, e incluso para regenerar huesos.
Diferencias en el envejecimiento celular
Según se explica en un comunicado del Intituto GeorgiaTech, en su investigación, los científicos estudiaron el mecanismo del reloj biológico celular que subyace a la limitación de la división de las células madre adultas del ser humano, a medida que éstas envejecen. 
Para empezar, los investigadores partieron de la hipótesis de que el daño en el ADN del genoma o información genética de las células madre adultas tendría una apariencia muy diferente a la del daño por envejecimiento de las células corrientes.
Se sabe que los extremos de los cromosomas o telómeros de las células comunes experimentan un acortamiento cuando éstas envejecen. En cambio, las células madre adultas mantienen sus telómeros a pesar de envejecer. Por tanto, en el proceso de envejecimiento de las células madre entran en juego diferentes mecanismos que en el caso de las otras células. Pero, ¿cuáles?
El análisis de los cambios por envejecimiento en el genoma de células madre en cultivo reveló que "los daños en el genoma de estas células se debía a los retrotransposones”, explica King Jordan, uno de los autores del estudio. Los retrotransposones son elementos genéticos omnipresentes en el ADN de todos los organismos eucariotas.
Esta constatación pudo hacerse gracias a la aplicación de de técnicas experimentales y métodos computacionales y a la comparación de células madre adultas de individuos jóvenes, recién aisladas y capaces aún de autorrenovarse, con células madre de los mismos individuos que ya habían pasado un tiempo en cultivo y cuya capacidad regenerativa estaba, por tanto, agotada.
Inversión del proceso
Hasta ahora, se pensaba que los retrotransposones eran no funcionales y, por tanto, estaban considerados como “ADN de desecho”. Sin embargo, “las evidencias recopiladas indican que juegan un importante papel en la regulación del genoma”, añade Jordan.
Los científicos descubrieron que, mientras que las células madre adultas sanas eran capaces de suprimir la actividad transcipcional de estos elementos genómicos y ocuparse del daño en el ADN, las células madre adultas envejecidas no fueron capaces de eliminar esta transcripción.
Por el contrario, “suprimiendo la acumulación de copias tóxicas de los retrotransposones, fuimos capaces de revertir el proceso de envejecimiento de células madre adultas en cultivo”, afirma Victoria Lunyak, otra de las autoras de la investigación.
Esto supuso volver a darle cuerda al reloj celular con lo que “no sólo pudimos rejuvenecer a células madre humanas envejecidas sino que, para nuestra sorpresa, también fuimos capaces de devolverlas a un estadio de desarrollo temprano, regulando sus “factores de pluripotencia”, que las proteínas clave en la autorrenovación de las células madre embrionarias no diferenciadas”, añade la investigadora.
Los científicos planean ahora futuros análisis para validar la utilidad de estas células madre rejuvenecidas para aplicaciones clínicas de regeneración de tejidos. Los resultados obtenidos en este estudio han aparecido detallados en la revista Cell Cycle.


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22/9/11

Registran nuevos indicios de la existencia de materia oscura



El experimento CRESST II detecta colisiones con partículas del cosmos desconocidas hasta ahora, que podrían pertenecer a dicha materia
Científicos del Instituto Max Planck de Física de Munich, en Alemania, afirman haber hallado nuevos indicios de la existencia de materia oscura en el Universo. El hallazgo se viene a sumar a los realizados por experimentos anteriores, en los que también se encontraron signos de esta misteriosa materia que se cree podría componer el 85% de la materia del universo y jugar un papel fundamental en la formación de las estructuras del cosmos y en la evolución de las galaxias. A lo largo del próximo año, nuevas pruebas deberán confirmar el descubrimiento.
Científicos del Instituto Max Planck de Física de Munich, en Alemania, afirman haber hallado nuevos indicios de la existencia de materia oscura en el Universo.
En astrofísica y cosmología física se denomina materia oscura a una materia de composición desconocida que no emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada directamente con los medios técnicos actuales, pero cuya existencia puede inferirse a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible, como las estrellas o las galaxias.
El presente hallazgo se viene a sumar a los realizados por experimentos anteriores, en los que también se encontraron signos de esta misteriosa materia (que se cree podría componer el 85% de la materia del Universo).
Registros y resultados
El experimento del Instituto Max Planck de Física, bautizado como CRESST II, consiste en la búsqueda de unas partículas llamadas WIMP, que los especialistas creen que conforman la materia oscura. Estas partículas interactuarían con la materia normal a través de la llamada interacción nuclear débil (una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza) y de la gravedad.
Según publica Newscientist, para realizar su búsqueda, CRESST II cuenta con varias docenas de cristales de tungstato de calcio superenfriado, destinados a captar materia oscura desde su localización, en la montaña italiana de Gran Sasso.Los cristales funcionan de la siguiente forma: cuando una partícula los golpea, emiten una pulsación lumínica. La energía derivada de estas colisiones es captada por sensitivos termómetros.
La gran mayoría de los choques con los cristales de tungstato de calcio son de partículas ya conocidas, como las de los rayos cósmicos, que llegan a la Tierra desde el espacio y el CRESST II a un ritmo de una partícula por segundo. 
Nuevo modelo de estudio
Sin embargo, según señalan los investigadores del proyecto, Franz Pröbst y Jens Schmaler, en este experimento se han detectado además unas 20 colisiones ocurridas entre junio de 2009 y el pasado mes de abril, y no ocasionadas por partículas conocidas. Los científicos creen que en estos choques podría estar implicada la materia oscura.
De ser así, las mediciones energéticas de las colisiones darían lugar a modelos de materia oscura, que servirían para producir estimaciones de la masa de las partículas que componen dicha materia.
Hasta ahora, los cálculos del CRESST II señalan que la masa de los neutralinos, posibles partículas WIMP que se creía tenían una masa comprendida entre 10 y 1000 gigaelentronvoltios, sería en realidad de entre 10 y 20 gigaelectronvoltios.
Experimentos anteriores
Como hemos explicado antes, los resultados obtenidos en el experimento CRESST II se suman a los de otros experimentos anteriores sobre materia oscura.
En 2010, científicos estadounidenses implicados en el llamado experimento CoGeNT afirmaron haber hallado signos de esta materia en sus registros. Resultados similares fueron hechos públicos, en 2008, por investigadores del observatorio DAMA del Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia.
Otros proyectos, sin embargo, han arrojado resultados menos claros. Es el caso del experimento CDMS II, y el del proyecto XENON100 del Laboratorio Nacional de Gran Sasso, en Italia.
En este caso, en más de 100 días de búsqueda (entre enero y junio de 2010), los científicos no pudieron encontrar materia oscura, aunque sí observaron tres eventos candidatos.
Por su parte, los investigadores implicados en CRESST II señalan que los resultados obtenidos en este caso no deben ser considerados como definitivos y que, por tanto, continuarán con su experimento con la golpea, emiten una pulsación lumínica. La energía derivada de estas colisiones es captada por sensitivos termómetros.
La gran mayoría de los choques con los cristales de tungstato de calcio son de partículas ya conocidas, como las de los rayos cósmicos, que llegan a la Tierra desde el espacio y el CRESST II a un ritmo de una partícula por segundo. 
Nuevo modelo de estudio
Sin embargo, según señalan los investigadores del proyecto, Franz Pröbst y Jens Schmaler, en este experimento se han detectado además unas 20 colisiones ocurridas entre junio de 2009 y el pasado mes de abril, y no ocasionadas por partículas conocidas. Los científicos creen que en estos choques podría estar implicada la materia oscura.
De ser así, las mediciones energéticas de las colisiones darían lugar a modelos de materia oscura, que servirían para producir estimaciones de la masa de las partículas que componen dicha materia.
Hasta ahora, los cálculos del CRESST II señalan que la masa de los neutralinos, posibles partículas WIMP que se creía tenían una masa comprendida entre 10 y 1000 gigaelentronvoltios, sería en realidad de entre 10 y 20 gigaelectronvoltios.
Experimentos anteriores
Como hemos explicado antes, los resultados obtenidos en el experimento CRESST II se suman a los de otros experimentos anteriores sobre materia oscura.
En 2010, científicos estadounidenses implicados en el llamado experimento CoGeNT afirmaron haber hallado signos de esta materia en sus registros. Resultados similares fueron hechos públicos, en 2008, por investigadores del observatorio DAMA del Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia.
Otros proyectos, sin embargo, han arrojado resultados menos claros. Es el caso del experimento CDMS II, y el del proyecto XENON100 del Laboratorio Nacional de Gran Sasso, en Italia.
En este caso, en más de 100 días de búsqueda (entre enero y junio de 2010), los científicos no pudieron encontrar materia oscura, aunque sí observaron tres eventos candidatos.
Por su parte, los investigadores implicados en CRESST II señalan que los resultados obtenidos en este caso no deben ser considerados como definitivos y que, por tanto, continuarán con su experimento con la esperanza de poder presentar nuevas evidencias a lo largo del próximo año. Los resultados obtenidos hasta ahora han sido detallados en Cosmology and Extragalactic Astrophysics.
En un futuro, cualquiera de estos proyectos podría desentrañar el misterio de un materia que se cree juega un papel fundamental en la formación de las estructuras que contiene el universo (planetas, agrupaciones galácticas, etc.), así como en la evolución de las galaxias.
Asimismo, los astrónomos sospechan desde hace tiempo que la materia oscura es una fuente adicional de gravedad, que mantiene unidos a los cúmulos de galaxias. Si los cúmulos contaran sólo con la gravedad generada por la masa de las estrellas visibles, se disgregarían, afirman los especialistas.

Esta noticia a sido extraída de (www.cienciaydocencia.ieslosmanantiales.com)
28/10/11

Plutón enano (pero no tan pequeño)


Hace ya cinco años que Plutón fue desbancado de la 'primera división' de planetas del Sistema Solar. El hallazgo, en 2005, de Eris, un nuevo objeto celeste que supuestamente era más grande que Plutón, fue una de las razones que llevaron a la Unión Astronómica Internacional (IAU, en sus siglas en inglés) a crear en agosto de 2006 una nueva categoría denominada 'planetas enanos', a la que pasaron a pertenecer tanto Plutón como Eris. Con la exclusión de Plutón, el Sistema Solar pasó a tener ocho planetas en lugar de nueve.
Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos ha demostrado que los primeros cálculos sobre el tamaño de Eris (que estimaban que tenía entre 1.200 y 1.400 kilómetros de diámetro) eran incorrectos. Según aseguran en un nuevo estudio publicado en la revista 'Nature',Eris tiene un radio de 1.163 kilómetros, una cifra significativamente inferior a la apuntada inicialmente.
Desde 2006 Eris era considerado el mayor objeto del Cinturón de Objetos Transneptunianos, una región más allá de Neptuno poblada por cuerpos rocosos y helados. Tras la publicación de este estudio, que reduce su tamaño, Plutón podría volver a convertirse en el mayor objeto de esta región, aunque los científicos que firman el estudio creen que su tamaño es similar al de Eris. Además, calcular el tamaño del diámetro de Plutón es una tarea particularmente compleja debido que su atmósfera interfiere en las medidas.
Para poder determinar el tamaño de Eris con exactitud, los científicos aprovecharon la ocultación de una estrella por parte de este objeto que se produjo el 6 de noviembre de 2010. Se trata de un fenómeno muy poco frecuente y difícil de estudiar.


Esta noticia a sido extraída de www.mundodigital.com
26/10/11