Parques nacionales y población, encantados de
conocerse
Un estudio refleja que el 94% de los
visitantes se muestra satisfecho
El 87% de la población local valora que sus municipios estén dentro
de estos espacios protegidos
En plena contienda electoral en Andalucía y Asturias aparecen
informaciones que hablan de construir una carretera en Doñana, ampliar
la estación de esquí en Sierra Nevada o cuestionan la “rentabilidad” del
Parque Nacional de Picos de Europa. Parte de los territorios de los dos
primeros está declarado también parque nacional, máxima figura de
protección en España sobre la que el anterior Ministerio de Medio
Ambiente y Medio Rural y Marino
publicó un estudio en diciembre de 2011 en torno la
percepción social que se tiene de estos paisajes. Entonces pasó casi
desapercibido, pero ahora, ante las peticiones incluso de permitir la
caza en ellos, vale la pena recordar que tanto visitantes como población
local están satisfechos con la dimensión, gestión y normativa que los
caracteriza.
El estudio sociológico, que ha incluido varias fases de recopilación
de información, consultas bibliográficas, entrevistas y análisis de
resultados entre 2007 y 2010, destaca que, en general, el 87% de la
población local otorga una valoración buena o muy buena al hecho de que
sus municipios aporten superficie a los parques nacionales. Picos de
Europa, con el 78%, y Sierra Nevada, con el 72%, registran los
porcentajes más bajos, aunque sigue siendo claramente mayoritaria la
aceptación, que se manifiesta en sentimientos de orgullo y prestigio por
contar con estos espacios protegidos.
Picos de Europa, con el 78%, y Sierra Nevada,
con el 72%, registran los porcentajes más bajos de aceptación
Ante el planteamiento concreto de la Real Federación Española de Caza
de
permitir la caza, ahora prohibida excepto en casos
de control de poblaciones de algunas especies por parte de la guardería
de los parques, sobresale también el alto grado de aceptación de una
normativa que, en un principio, produjo rechazo. “La población local,
pese a lo que mayoritariamente se pueda pensar, tiene una valoración muy
positiva acerca de la existencia del parque nacional en su territorio.
Se desmitifican algunas ideas muy extendidas, como el rechazo a los
espacios naturales protegidos y a las restricciones de uso que estos
espacios puedan acarrear”, se afirma en el estudio. El 73% de la
población residente en las áreas de influencia socioeconómica opina que
la regulación es coherente con los objetivos de conservación de la
naturaleza, incluido un 13% que opina que es demasiada permisiva. En
Ordesa (Huesca) y Garajonay (isla canaria de La Gomera) superan ese
porcentaje. En el otro extremo también están Sierra Nevada, con un 55%, y
Picos de Europa, con el 56%.
Entre los argumentos que esgrimen los autores del estudio para
explicar estos porcentajes de Picos de Europa y Sierra Nevada están los
de la disparidad de criterios al abarcar varias provincias (Asturias,
Cantabria y León en el primero, y Granada y Almería en el segundo); y el
declive de actividades tradicionales asociadas al sector primario y
sentimientos de exclusión, al entender que “el parque es gestionado por
una administración alejada del territorio y usado libremente por
determinados sectores de la población que pueden permitirse acceder a él
en su tiempo de ocio, como los turistas”. Pero recuerdan que, en
general, “el 77% considera que los parques contribuyen mucho o bastante
al desarrollo económico de la comarca”, y que generan nuevos recursos
económicos a través de actividades emergentes, especialmente turísticas.
Existe una opinión generalizada en contra de
pagar por entrar a los parques
Los turistas son los que muestran un grado mayor de satisfacción, ya
que el 94% lo destacan así tras realizar una visita. Gran parte de ellos
reconocen encontrar y disfrutar de todo aquello que esperaban al
planear dicha visita, en especial en factores como la tranquilidad, el
valor del paisaje o el estado de los senderos. Es decir, se cumplen sus
expectativas. El estudio señala que existe “alguna insatisfacción porque
en lugares como Picos de Europa y Doñana el visitante acude para ver
osos, lobos y linces, en una concepción más en la línea de un parque
zoológico”. Eso sí, se constata que hay que mejorar la señalización y
los servicios complementarios y conseguir que se frecuenten más los
centros de visitantes. Otra cuestión importante: hay una opinión
generalizada en contra de pagar por entrar a los parques, algo que se ha
planteado en más de una ocasión.
Por último, otro dato a resaltar es el de la implicación de las
comunidades locales en los mecanismos de participación y desarrollo que
ofrecen los parques nacionales. Por un lado, un 78% confirma haber
visitado las instalaciones o haber realizado algún itinerario y un 80%
conoce esos mecanismos, pero el 87% no ha participado nunca en
actividades como reuniones, exposiciones, jornadas… Igualmente, existe
un escaso conocimiento de las ayudas destinadas a las áreas de
influencia socioeconómica. “Más del 80% –señala el informe– desconoce
los programas de subvenciones destinadas a infraestructuras, actividades
culturales y sociales y a la creación de empleo en el ámbito local, que
se regulan por una convocatoria anual”. Esta es otra de las mejoras a
considerar, especialmente en plena redacción del nuevo Plan Director de
la Red de Parques Nacionales.
Parques nacionales sí, red no
El
estudio, dirigido por Carlos Mediavilla, Jesús Serrada y Rafael Serrano,
tiene como objetivo conocer la valoración social de la
Red de
Parques Nacionales para contribuir a mejorar la concienciación
ambiental e implantar modelos de desarrollo sostenible en el área de
influencia socioeconómica. Una de las conclusiones es que existe un
conocimiento generalizado sobre la existencia de parques nacionales en
España, pero no sobre la red que los articula, ya que dos terceras
partes de la población lo desconoce.
En la actualidad la componen catorce espacios: Islas Atlánticas de
Galicia, Picos de Europa (Asturias, Cantabria y Castilla-León), Ordesa y
Monte Perdido (Aragón), Aigüestores i Estany de Sant Maurici
(Cataluña), Cabañeros y Tablas de Daimiel (Castilla-La Mancha),
Monfragüe (Extremadura), Archipiélago de Cabrera (Baleares), Sierra
Nevada y Doñana (Andalucía) y Teide, Garajonay, Timanfaya y Caldera de
Taburiente (Canarias).
En general, los visitantes aprecian más los paisajes de montaña. Al
estar densamente arbolados, con diversidad de texturas, colores y
formas, “despiertan mayor interés y valoración”. De esta manera, Picos
de Europa, Aigüestortes y Ordesa obtienen mejor puntuación que Tablas de
Daimiel, aunque el más frecuentado es el Teide, con 2,5 millones de
visitas anuales, según
la
memoria de 2010. Le siguen Picos de Europa (1,6 millones) y
Timanfaya (1,4 millones), en Lanzarote. El total de visitantes fue de
9,5 millones en 2010.
En la actualidad está pendiente la elaboración del nuevo plan
director de la red, pero, de momento, desde el Ministerio de
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente aportan poco más que lo
afirmado por su titular, Miguel Arias Cañete, en la presentación de las
66 propuesta de actuación: “conseguir, en coordinación con las
comunidades autónomas, una mejora en la gestión y la coherencia de la
red de parques nacionales”. Esto deberá ir unido a otras dos políticas
de relieve que les afectan: el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y
la Biodiversidad y el desarrollo de la red Natura 2000.