El avance podría suponer la
aparición de nuevos tratamientos de medicina regenerativa
Un equipo de investigadores del
Buck Institute for Research on Aging y del Georgia Institute of Technology de
Estados Unidos ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento de las
células madre adultas del ser humano, un avance que podría suponer la aparición
de nuevos tratamientos de medicina regenerativa destinados a eliminar los
efectos de la vejez en el organismo, pero también a reparar tejidos dañados del
corazón tras un infarto, a sanar heridas o a corregir síndromes metabólicos.
Un equipo de investigadores del Buck Institute for Research on Aging y del Georgia Institute of Technology de Estados Unidos ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento de las células madre adultas del ser humano.
Un equipo de investigadores del Buck Institute for Research on Aging y del Georgia Institute of Technology de Estados Unidos ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento de las células madre adultas del ser humano.
Este avance podría suponer la
aparición de nuevos tratamientos de medicina regenerativa, destinados a sanar
dolencias propias del envejecimiento.
Importancia de las células
madre
La capacidad regeneradora de
los tejidos y de los órganos del cuerpo disminuye con la edad. Actualmente, se
cree que el grado de envejecimiento de los organismos depende del
envejecimiento de los tejidos y de las células madre adultas que los componen.
Partiendo de esta idea, la
comprensión de los procesos y de las moléculas que posibilitan que las células
madre adultas humanas se autorregeneren, se dividan, proliferen y se
diferencien para reparar tejidos dañados podría ser la clave para la cura de
muchas de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Las células madre adultas son
importantes porque ayudan a mantener los tejidos sanos, reemplazando las
células que han envejecido o que han sido dañadas. Asimismo, las células madre
son pluripotentes, lo que significa que una célula madre adulta puede crecer y
sustituir numerosas células del organismo de tejidos y órganos diversos.
Sin embargo, al igual que otras
células del organismo, las células madre adultas también se ven afectadas por
el envejecimiento. Cuando esto ocurre, el cuerpo no puede reemplazar los
tejidos dañados tan bien como antes, lo que ocasiona una serie de enfermedades
y de condiciones físicas.
Encontrar la manera de mantener
estas células madre adultas jóvenes, posiblemente permita usarlas para reparar
tejidos dañados del corazón tras un infarto, para sanar heridas, para corregir
síndromes metabólicos, producir insulina para enfermos de diabetes, para curar
la artritis y la osteoporosis, e incluso para regenerar huesos.
Diferencias en el
envejecimiento celular
Según se explica en un
comunicado del Intituto GeorgiaTech, en su investigación, los científicos
estudiaron el mecanismo del reloj biológico celular que subyace a la limitación
de la división de las células madre adultas del ser humano, a medida que éstas
envejecen.
Para empezar, los investigadores partieron de la hipótesis de que el daño en el ADN del genoma o información genética de las células madre adultas tendría una apariencia muy diferente a la del daño por envejecimiento de las células corrientes.
Para empezar, los investigadores partieron de la hipótesis de que el daño en el ADN del genoma o información genética de las células madre adultas tendría una apariencia muy diferente a la del daño por envejecimiento de las células corrientes.
Se sabe que los extremos de los
cromosomas o telómeros de las células comunes experimentan un acortamiento
cuando éstas envejecen. En cambio, las células madre adultas mantienen sus
telómeros a pesar de envejecer. Por tanto, en el proceso de envejecimiento de
las células madre entran en juego diferentes mecanismos que en el caso de las
otras células. Pero, ¿cuáles?
El análisis de los cambios por
envejecimiento en el genoma de células madre en cultivo reveló que "los
daños en el genoma de estas células se debía a los retrotransposones”, explica
King Jordan, uno de los autores del estudio. Los retrotransposones son
elementos genéticos omnipresentes en el ADN de todos los organismos eucariotas.
Esta constatación pudo hacerse
gracias a la aplicación de de técnicas experimentales y métodos computacionales
y a la comparación de células madre adultas de individuos jóvenes, recién
aisladas y capaces aún de autorrenovarse, con células madre de los mismos
individuos que ya habían pasado un tiempo en cultivo y cuya capacidad regenerativa
estaba, por tanto, agotada.
Inversión del proceso
Hasta ahora, se pensaba que los
retrotransposones eran no funcionales y, por tanto, estaban considerados como
“ADN de desecho”. Sin embargo, “las evidencias recopiladas indican que juegan
un importante papel en la regulación del genoma”, añade Jordan.
Los científicos descubrieron que, mientras que las células madre adultas
sanas eran capaces de suprimir la actividad transcipcional de estos elementos genómicos y ocuparse
del daño en el ADN, las células madre adultas envejecidas no fueron capaces de
eliminar esta transcripción.
Por el contrario, “suprimiendo
la acumulación de copias tóxicas de los retrotransposones, fuimos capaces de
revertir el proceso de envejecimiento de células madre adultas en cultivo”,
afirma Victoria Lunyak, otra de las autoras de la investigación.
Esto supuso volver a darle
cuerda al reloj celular con lo que “no sólo pudimos rejuvenecer a células madre
humanas envejecidas sino que, para nuestra sorpresa, también fuimos capaces de devolverlas
a un estadio de desarrollo temprano, regulando sus “factores de pluripotencia”,
que las proteínas clave en la autorrenovación de las células madre embrionarias
no diferenciadas”, añade la investigadora.
Los científicos planean ahora
futuros análisis para validar la utilidad de estas células madre rejuvenecidas
para aplicaciones clínicas de regeneración de tejidos. Los resultados obtenidos
en este estudio han aparecido detallados en la revista Cell Cycle.Esta noticia a sido extraída de (www.cienciaydocencia.ieslosmanantiales.com)
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