El experimento CRESST II detecta colisiones con partículas del cosmos desconocidas hasta ahora, que podrían pertenecer a dicha materia
Científicos del Instituto Max
Planck de Física de Munich, en Alemania, afirman haber hallado nuevos indicios
de la existencia de materia oscura en el Universo. El hallazgo se viene a sumar
a los realizados por experimentos anteriores, en los que también se encontraron
signos de esta misteriosa materia que se cree podría componer el 85% de la
materia del universo y jugar un papel fundamental en la formación de las
estructuras del cosmos y en la evolución de las galaxias. A lo largo del
próximo año, nuevas pruebas deberán confirmar el descubrimiento.
Científicos del Instituto Max
Planck de Física de Munich, en Alemania, afirman haber hallado nuevos indicios
de la existencia de materia oscura en el Universo.
En astrofísica y cosmología
física se denomina materia oscura a una materia de composición desconocida que
no emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada
directamente con los medios técnicos actuales, pero cuya existencia puede
inferirse a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia
visible, como las estrellas o las galaxias.
El presente hallazgo se viene a
sumar a los realizados por experimentos anteriores, en los que también se
encontraron signos de esta misteriosa materia (que se cree podría componer el
85% de la materia del Universo).
Registros y resultados
El experimento del Instituto
Max Planck de Física, bautizado como CRESST II, consiste en la búsqueda de unas
partículas llamadas WIMP, que los especialistas creen que conforman la materia
oscura. Estas partículas interactuarían con la materia normal a través de la
llamada interacción nuclear débil (una de las cuatro fuerzas fundamentales de
la naturaleza) y de la gravedad.
Según publica Newscientist,
para realizar su búsqueda, CRESST II cuenta con varias docenas de cristales de
tungstato de calcio superenfriado, destinados a captar materia oscura desde su
localización, en la montaña italiana de Gran Sasso. Los cristales funcionan de la
siguiente forma: cuando una partícula los golpea, emiten una pulsación
lumínica. La energía derivada de estas colisiones es captada por sensitivos
termómetros.
La gran mayoría de los choques
con los cristales de tungstato de calcio son de partículas ya conocidas, como
las de los rayos cósmicos, que llegan a la Tierra desde el espacio y el CRESST
II a un ritmo de una partícula por segundo.
Nuevo modelo de estudio
Nuevo modelo de estudio
Sin embargo, según señalan los
investigadores del proyecto, Franz Pröbst y Jens Schmaler, en este experimento
se han detectado además unas 20 colisiones ocurridas entre junio de 2009 y el
pasado mes de abril, y no ocasionadas por partículas conocidas. Los científicos
creen que en estos choques podría estar implicada la materia oscura.
De ser así, las mediciones
energéticas de las colisiones darían lugar a modelos de materia oscura, que
servirían para producir estimaciones de la masa de las partículas que componen
dicha materia.
Hasta ahora, los cálculos del
CRESST II señalan que la masa de los neutralinos, posibles partículas WIMP que
se creía tenían una masa comprendida entre 10 y 1000 gigaelentronvoltios, sería
en realidad de entre 10 y 20 gigaelectronvoltios.
Experimentos anteriores
Experimentos anteriores
Como hemos explicado antes, los
resultados obtenidos en el experimento CRESST II se suman a los de otros
experimentos anteriores sobre materia oscura.
En 2010, científicos
estadounidenses implicados en el llamado experimento CoGeNT afirmaron haber
hallado signos de esta materia en sus registros. Resultados similares fueron
hechos públicos, en 2008, por investigadores del observatorio DAMA del
Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia.
Otros proyectos, sin embargo,
han arrojado resultados menos claros. Es el caso del experimento CDMS II, y el
del proyecto XENON100 del Laboratorio Nacional de Gran Sasso, en Italia.
En este caso, en más de 100
días de búsqueda (entre enero y junio de 2010), los científicos no pudieron
encontrar materia oscura, aunque sí observaron tres eventos candidatos.
Por su parte, los investigadores implicados en CRESST II señalan que los
resultados obtenidos en este caso no deben ser considerados como definitivos y
que, por tanto, continuarán con su experimento con la golpea, emiten una pulsación
lumínica. La energía derivada de estas colisiones es captada por sensitivos
termómetros.
La gran mayoría de los choques
con los cristales de tungstato de calcio son de partículas ya conocidas, como
las de los rayos cósmicos, que llegan a la Tierra desde el espacio y el CRESST
II a un ritmo de una partícula por segundo.
Nuevo modelo de estudio
Nuevo modelo de estudio
Sin embargo, según señalan los
investigadores del proyecto, Franz Pröbst y Jens Schmaler, en este experimento
se han detectado además unas 20 colisiones ocurridas entre junio de 2009 y el
pasado mes de abril, y no ocasionadas por partículas conocidas. Los científicos
creen que en estos choques podría estar implicada la materia oscura.
De ser así, las mediciones
energéticas de las colisiones darían lugar a modelos de materia oscura, que
servirían para producir estimaciones de la masa de las partículas que componen
dicha materia.
Hasta ahora, los cálculos del
CRESST II señalan que la masa de los neutralinos, posibles partículas WIMP que
se creía tenían una masa comprendida entre 10 y 1000 gigaelentronvoltios, sería
en realidad de entre 10 y 20 gigaelectronvoltios.
Experimentos anteriores
Experimentos anteriores
Como hemos explicado antes, los
resultados obtenidos en el experimento CRESST II se suman a los de otros
experimentos anteriores sobre materia oscura.
En 2010, científicos
estadounidenses implicados en el llamado experimento CoGeNT afirmaron haber
hallado signos de esta materia en sus registros. Resultados similares fueron
hechos públicos, en 2008, por investigadores del observatorio DAMA del
Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia.
Otros proyectos, sin embargo,
han arrojado resultados menos claros. Es el caso del experimento CDMS II, y el
del proyecto XENON100 del Laboratorio Nacional de Gran Sasso, en Italia.
En este caso, en más de 100
días de búsqueda (entre enero y junio de 2010), los científicos no pudieron
encontrar materia oscura, aunque sí observaron tres eventos candidatos.
Por su parte, los
investigadores implicados en CRESST II señalan que los resultados obtenidos en
este caso no deben ser considerados como definitivos y que, por tanto,
continuarán con su experimento con la esperanza de poder presentar nuevas
evidencias a lo largo del próximo año. Los resultados obtenidos hasta ahora han
sido detallados en Cosmology and Extragalactic Astrophysics.
En un futuro, cualquiera de
estos proyectos podría desentrañar el misterio de un materia que se cree juega
un papel fundamental en la formación de las estructuras que contiene el
universo (planetas, agrupaciones galácticas, etc.), así como en la evolución de
las galaxias.
Asimismo, los astrónomos
sospechan desde hace tiempo que la materia oscura es una fuente adicional de
gravedad, que mantiene unidos a los cúmulos de galaxias. Si los cúmulos
contaran sólo con la gravedad generada por la masa de las estrellas visibles,
se disgregarían, afirman los especialistas.
Esta noticia a sido extraída de (www.cienciaydocencia.ieslosmanantiales.com)
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